empatía
Estoy fastidiada. Mañana recortamos el presupuesto para aplicar la bajada de sueldos a los funcionarios.Con seguridad es uno de los momentos más difíciles a los que me he enfrentado en la tribuna. Porque las cosas me importan y me influyen. Con lo que estoy jodida, pero al menos sé que este raro mundo de la política no ha matado lo mejor de mí. Mi capacidad de ponerme en la piel de otro. Me hace sufrir mucho, pero me sitúa en el lugar que quiero: pensando en cómo afectan las decisiones que tomamos a la gente.
Felipe González lo tiene claro: un buen líder debe hacerse cargo del estado de ánimo de la gente. Nos lo dijo hace mucho. La política sin corazón y alma no vale de nada, aunque sin cabeza tampoco.
Me surge esta reflexión porque acabo de acabar la intervención en la que defenderé las medidas de reducción del gasto público que todos los gobiernos europeos han puesto en marcha, y España también con el Real-Decreto 8/2010.
La medida de rebajar el salario a los funcionarios quizá ha sido la que menos contestación social ha tenido. Yo creo que son medidas necesarias por lo urgente de la situación , pero pido más. No puede ser que hace un año hablásemos de que la salida “será social o no será”, “es el momento de la socialdemocracia” y “hay que refundar el capitalismo” y la conclusión de este fin de semana con la reunión del G20 haya sido posponer, que cada uno haga lo que sea y de las reformas hablamos más tarde. Iros a la mierda. Valentía y coraje. Y a poner en su sitio a los mercados. Porque si la politica no puede hacerlo, entonces será que tenemos que irnos todos a casa. Y sí que se lo hemos puesto facíl entonces. Conmigo que no cuenten: quiero las tasas bancarias y a las transacciones , más trasparencia, responsabilidad y control. Fuera los paraisos fiscales. Lucha contra la evasión y el fraude fiscal. Quiero ponerle cara a los mercados y la lista de los antipatriotas que especulan con el dinero que ganan, muy habitualmente, el dinero bordeando la legalidad (por fuera).
Mañana nos bajo el sueldo.Por si nadie había pedido disculpas, lo siento.
Pero yo voy a por vosotros, cabrones. Porque cada vez que una persona honrada abandona la lucha, uno de vosotros se fuma un purazo y brinda por el estado de su bienestar.
¡Lucha!, porque las conquistas sociales siempre se luchan, nunca se han regalado.










