contra la indeferencia
Por Ruth Carrasco en Cooperación | 3 comentarios
No dejan de retumbarme en la cabeza algunas de las palabras del discurso de Ingrid Bettancourt en la entrega de los premios principe de Asturias. (Discurso integro)
En las cÃclicas repeticiones de la historia, veo con claridad que tenemos la oportunidad, una vez más, de ser aquéllos que rompen el cÃrculo de las maldiciones. El año pasado, en esta misma ceremonia, se oyeron las voces de las vÃctimas del Holocausto. Quienes estaban aquÃ, asistieron al doloroso cuestionamiento que ellos les hacÃan a sus propios vecinos, aquéllos que los miraron en silencio partir hacia el infierno y que no hicieron nada.
¿Qué hubiéramos hecho nosotros? ¿Hubiésemos hecho como la mayorÃa, tratando de encontrar justificaciones a la infamia, para poder dormir en la tranquilidad de nuestra indiferencia? Todos queremos pensar que no. Todos quisiéramos vernos retratados del lado de los héroes anónimos que se jugaron la vida por salvar la de ese hombre, la de ese niño que sufrió.
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En esta aldea global que es el mundo de hoy, todos somos vecinos. A diario podemos extender la mano y no lo hacemos.
Quiero contarles de esos vecinos mÃos, que nunca nos conocieron, pero que se movilizaron en el mundo entero para exigir nuestra liberación. Personas que podÃan quedarse en sus casas encerradas en sus propias preocupaciones, personas que no tenÃan, salvo su voz, ningún medio para ayudarnos. Ellos no tenÃan fortunas, ni tampoco poder, y mucho menos influencia. Sólo tenÃan el insoportable peso de dolor nuestro.
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Porque lo que se está cayendo es un mundo construido sobre la irresponsabilidad y el egoÃsmo. ¿Cómo pensamos salvar el planeta del calentamiento climático si no aceptamos consumir de manera diferente, y por lo tanto, si no aceptamos cambiar nuestros hábitos y nuestros placeres?
¿Cómo creemos que podremos sobrevivir a las mareas humanas de los que migran hacia Europa o Estados Unidos, si no aceptamos reconocerles el derecho a desear lo que nosotros deseamos?
Con nuestra palabra podemos reclamar otras relaciones, otros compromisos, otras soluciones. Podemos aceptar acuerdos comerciales menos buenos para nosotros, pero más justos. Podemos buscar mayores inversiones solidarias y menos rendimientos especulativos. Podemos ofrecer más diálogo y menos imposiciones por la fuerza.
Sobre todo, podemos no resignarnos. Porque resignarse es morir un poco, es no hacer uso de la posibilidad de escoger, es aceptar el silencio. La palabra, en cambio, precede la acción, prepara el camino, abre las puertas. Hoy debemos más que nunca usar la voz para romper cadenas.
Tengo la profunda convicción que cuando hablamos, estamos cambiando el mundo. Las grandes transformaciones de nuestra historia siempre fueron anunciadas antes. Asà llegó el hombre a la Luna, asà se cayó el muro de BerlÃn, asà se acabó el apartheid. Asà tiene que desaparecer el terrorismo.
Destacar solo un premio (o premiado) es injusto. Me emocionó realmente unas declaraciones de Jose Antonio Abreu, y creo que la labor con las orquestas juveniles e infantiles es maravillosa.
El premiado en Ciencias Sociales, Teodorov, también realizo un magnifico discurso. Creo que también un llamado contra la indiferencia, y quiero destacar esto:
Los habitantes de un paÃs siempre tratarán a sus allegados con más atención y amor que a los desconocidos. Sin embargo, estos no dejan de ser hombres y mujeres como los demás. Les alientan las mismas ambiciones y padecen las mismas carencias; sólo que, en mayor medida que los primeros, son presa del desamparo y nos lanzan llamadas de auxilio. Esto nos atañe a todos, porque el extranjero no sólo es el otro, nosotros mismos lo fuimos o lo seremos, ayer o mañana, al albur de un destino incierto: cada uno de nosotros es un extranjero en potencia.
Por cómo percibimos y acogemos a los otros, a los diferentes, se puede medir nuestro grado de barbarie o de civilización. Los bárbaros son los que consideran que los otros, porque no se parecen a ellos, pertenecen a una humanidad inferior y merecen ser tratados con desprecio o condescendencia. Ser civilizado no significa haber cursado estudios superiores o haber leÃdo muchos libros, o poseer una gran sabidurÃa: todos sabemos que ciertos individuos de esas caracterÃsticas fueron capaces de cometer actos de absoluta perfecta barbarie. Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros; saber ponerse en su lugar y mirarnos a nosotros mismos como desde fuera. Nadie es definitivamente bárbaro o civilizado y cada cual es responsable de sus actos. Pero nosotros, que hoy recibimos este gran honor, tenemos la responsabilidad de dar un paso hacia un poco más de civilización.
Y plenamente acertado el premio de cooperación internacional a las organizaciones que lideran la lucha contra la malaria. La malaria provoca 1 muerte cada 30 segundos, la mayoria de los casos en niños menores de 5 años. Combatir la malaria es combatir la pobreza.
Comments
3 Ccomentarios en “contra la indeferencia”
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octubre 28th, 2008 @ 19:17
Si Ingrid Betancourt no hubiese sido miembro de una familia rica y poderosa, un personaje polîtico importante y a la vez ciudadana francesa y colombiana,los medios de comunicaciôn , gobernantes, monarcas y religiosos, le hubiesen prestado igual atenciôn?
A propôsito de indiferencia… la Sra. Betancourt mantiene silencio fente a las violaciones a los derechos humanos por las fuerzas policiales del gobierno del presidente Uribe.
Todos condenamos el secuestro de Ingrid Betancourt pero no es justo que del drama se obtenga provecho polîtico.
Acaso nadie recuerda las palabras de su madre ….”temo por la vida de mi hija si Uribe logra localizarla” y al mismo tiempo agradeciô los esfuerzos del Presidente de Venezuela en pos de su liberaciôn.
A menudo no bastan las palabras hermosas si êstas no coinciden con la prâctica.
octubre 29th, 2008 @ 21:56
Vagamundo tienes razón. Yo sé que Ingrid Bettancourt es una persona con la que hay controversia en algunos sectores. Pero creo que merece la pena escuchar esas palabras. Y también merece la pena leer tu comentario, muchas gracias por el.
octubre 30th, 2008 @ 9:08
Aprecio sinceramente tus palabras, Rutenca. Ellas demuestran que eres consecuente en la forma del abordar este tema (indiferencia). A menudo es decepcionante comentar y encontrar solamente silencio lo que evidentemente impide un real intercambio de ideas.