“en pleno reino del cinismo, las ideas importan”
Por Ruth Carrasco en EEUU, Politica | 1 comentario
Dediquen un minuto y medio a San Iñaki.
Amén
Y esta otra opinión sobre la necesidad de liderazgo para enfrentar la crisis:
“Las crisis necesitan lÃderes y, de toda gran crisis, surgen lÃderes. Del crack del 29 surgieron dos trascendentales: Roosevelt y Hitler, radicalmente diferentes, por supuesto, nacidos de la angustia de sus sociedades. ¿Y hoy?, ¿qué ocurre hoy? Bush no cuenta, es el bombero pirómano y el capitán del Titanic. Amaga Sarkozy, que enarboló en Toulon la bandera tricolor y que ahora -tras nacionalista, neo socialista- quiere refundar el capitalismo europeo. Merkel se afana fronteras adentro de su paÃs, no se le está viendo mucho fuera. Y Gordon Brown, que estaba muerto, bastante hace con respirar de nuevo tras oxigenarse en Manchester con las doctrinas del laborismo clásico. Nadie parece con suficiente gas, aunque Sarkozy, ambicioso y con instinto para olfatear la historia, lo va a intentar. Probablemente, a medio plazo descubriremos liderazgos mundiales en personalidades de lejanas tierras, China, India o Brasil. Por el momento, el mundo viaja sin rumbo en un avión sin piloto y deposita su esperanza en que, el 4 de noviembre, gane Obama y sea como parece, o gane McCain y sea como no parece. ¿Y en España? En España, Zapatero se ha desdibujado de forma llamativa. Recordemos que, tras su victoria en las elecciones de marzo, era saludado por la izquierda europea como el gran referente. Ahora, sorprendido por la magnitud de nuestra averÃa económica, y tal vez azarado por sus graves errores de diagnóstico, se muestra inseguro y algo perdido. Por suerte para él, enfrente esta rajoy, que solo logrará el poder si se lo regalan y no tiene que agacharse para recogerlo.”
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Un comentario en ““en pleno reino del cinismo, las ideas importan””
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octubre 2nd, 2008 @ 10:29
Simplemente indiscutible. No deja de ser curioso que los que equiparaban al estado regulador con el diablo sean ahora los que recurran a él para tapar los enormes agujeros que sus tesis polÃticas y económicas provocan en el sistema.
Si un estado no regula, no controla, no supervisa y no garantiza la estabilidad y la igualdad de oportunidades… sencillamente no es estado.
Alguien podrÃa pensar que la socialdemocracia les ha convencido a todos, pero cuando esto pase (porque, como todo, esto también pasará) volveremos a escuchar a los lÃderes del neoliberalismo cÃnico despreciar la cosa pública y a los que creemos en ella.